Peñón de Lolog: al pie de un indio de piedra

El proyecto de San MartÃn de los Andes ingresó en la etapa final y ofrece para la venta sus últimos lotes. Allà se cotiza el m2 desde 35 dólares.
Peñón de Lológ, el desarrollo urbanÃstico que nace en las afueras de San MartÃn de los Andes, próximo al lago Lológ (en la ruta 62 kilómetro 6, a minutos de la bella y particular villa de montaña) impulsa la comercialización de su última etapa.
El complejo, que está desarrollado sobre un terreno que tiene terrazas naturales formadas por una masa rocosa que generan diferencias de alturas que rondan los 70 y 80 metros, cuenta con 30 hectáreas de las cuales aproximadamente un 40% de espacios son comunes. “La ubicación estratégica también se debe a un alineamiento que habÃa sido estudiado por urbanistas uruguayos contratados por la Municipalidad de San MartÃn de los Andes. Ellos determinaron que el desarrollo demográfico de la ciudad, por su situación natural, era hacia el lago Lológ. No es casualidad que Peñón del Lológ esté en la ruta hacia ese lago, a 6 km del casco urbano y a 6 km del lago”, explicó Andrés Castellano, CEO de Big Ben, empresa desarrolladora junto a EIP SA.
Su nombre hace referencia a una piedra de grandes dimensiones denominada Peñón que vista lateralmente se asemeja a la cara de un indio. “Desde el predio se observa tanto el cerro Chapelco como el mallÃn del Lológ”, sostuvo Castellano.
El proyecto -que según sus desarrolladores está apuntado a un público ABC1 de perfil bajo que busca una privacidad con una pertenencia que no es glamorosa- ingresó en una segunda etapa de comercialización. “El primer perÃodo tuvo como principal destino los inversores. Los que ingresaron al principio del emprendimiento ganaron mucho dinero, en algunos casos llegaron a duplicar el monto de su compra. Hoy esa época quedó atrás y los lotes que están disponibles para la venta son dirigidos al consumidor final, es decir aquel que quiere construir su segunda vivienda o bien para el que quiere tener un resguardo de ahorro en el lugar”, comentó el vocero de la empresa.
Y agregó: “Al no ser extremadamente grande, lo convierte en una oferta exclusiva y eso es lo que le otorga un plus. Si vos tenés un emprendimiento que tiene 480 hectáreas es una cosa, ahora cuando te quedan 20 lotes y ya, en tres años de desarrollo, hay entre 12 y 15 casas construidas más tres proyectos en ejecución sobre un total de 80 lotes te das cuenta de que el emprendimiento va para delante”.
AllÃ, las propiedades que se realizan no bajan de los 200 metros cuadrados a pesar de que el reglamento prevé construcciones no menores a 120 m2.
Entre los servicios que ofrece el proyecto se destaca el clubhouse que cuenta con una piscina in out con gimnasio, jacuzzi y visuales panorámicas de montaña. Además tiene espacios de esparcimiento como cancha de tenis, circuitos de trekking, mountain bike y de cabalgatas. “Próximamente se inaugurará un complejo de 8 cabañas destinadas a alquiler para visitas de los propietarios -dijo Castellano-. Una de las principales caracterÃsticas de nuestro desarrollo es que somos un club de campo con expensas bajas. Eso es importante ya que hoy rondan los 550 pesos.”
Los lotes disponibles (sólo el 30%), que van de 2000 a 3500 metros cuadrados, se ofrecen para la venta desde 35 dólares el m2.
Mercado local
Para Castellano, el mercado, fruto de las cenizas que castigaron la zona, se encuentra retraÃdo. “Igualmente en estos últimos dÃas comenzó a observarse una reactivación en la búsqueda, la cual tiene como objetivo no sólo el precio, sino la calidad del desarrollo”, concluyó el CEO que augura un futuro promisorio ya que “está dado el contexto para que sigan creciendo los proyectos inmobiliarios, dado que son las inversiones más seguras para los momentos de incertidumbre global que plantea el mundo”.
INVERSIÓN
El desembolso total que realizaron los desarrolladores para este emprendimiento rondó entre los 7 y 8 millones de dólares, incluyendo las obras particulares. Entre las que se encuentra el complejo de cabañas que se finalizó recientemente se lanzarán durenta el próximo verano.
Fuente: La Nación







